Cuba toda entre ceros y unos

CUBAHORAEste viernes culmina en La Habana el I Taller de Informatización y Ciberseguridad en medio de provechosos debates y un enorme desafío por delante: transformar muchos de los procesos que hoy se realizan en las distintas esferas de la sociedad por medio de la informática, convertir las tecnologías de la información y comunicación (TICs) en un sector de desarrollo estratégico para Cuba y, sobre todo, lograr una verdadera alfabetización de los sujetos, en función de que mayor informatización  pueda ser sinónimo de más conocimiento y desarrollo.

Cuba toda entre ceros y unosDurante tres días, no solo informáticos de todo el país hicieron recomendaciones que tributarán a la elaboración de la política de informatización de la sociedad cubana, sino que, paralelamente, más de 73 882 cibernautas tuvieron la oportunidad de polemizar y aportar criterios en un foro debate, que estuvo disponible desde el sitio Web del Ministerio de Comunicaciones.

¿Y qué entender por perfeccionar la informatización de la sociedad? Informatizar no es solo que tres millones de usuarios cubanos tengan acceso a las redes, dos millones y medio posean telefonía celular y existan 154 salas de navegación de Internet, así como más de medio millón de usuarios con opción de correo electrónico para móviles. No se queda tampoco en que desde edades tempranas los niños conozcan que el Joven Club es la computadora de la familia cubana o puedan contar con clases de computación desde la escuela. Todo eso es parte del concepto, pero el proceso de informatización intenta transformar la sociedad a partir del uso de las tecnologías: lograr, por ejemplo, la posibilidad de comprar en línea, de realizar trámites antes engorrosos online, desarrollar las aplicaciones para la educación a distancia.

En los años finales del 90 y principios de los 2000, el Comandante en Jefe Fidel Castro dijo que la informática tenía que ser la columna vertebral del desarrollo del país. Por eso no es casual que hoy exista la Universidad de Ciencias Informáticas con 12 648 graduados de ingenieros en Ciencias Informáticas, ni que antes se estudiara ingeniería informática solo en la CUJAE, y hoy se curse en todas las universidades del país. Las sociedades de hoy sin la informática no pueden vivir.

En la actualidad, no hay proceso donde no ella intervenga: desde la elaboración de un carné de identidad, hasta posibilidades más interactivas para el aprendizaje y que destierran la idea de un profesor frente a una cámara de televisión. Plantear las bases y prioridades para el perfeccionamiento de la informatización de la sociedad cubana resulta decisivo, pues traza el camino de lo que deberá priorizar el país en lo adelante: no solo en materia de de crear la base tecnológica que permita emprender los cambios, sino también de servicios, de pensar y establecer un marco legal, de garantizar la seguridad informática.

“La soberanía tecnológica que tanto añora Cuba pasa por lograr esa llamada informatización, porque el reconocimiento que tiene Cuba en la educación, en la salud, en el deporte, llegue al mundo de los bits. El problema no es la computadora, es el conocimiento”, decía el especialista superior del Ministerio de Comunicaciones Carlos del Porto en una entrevista con Cubahora.

Pero muchas son las preocupaciones que debe tener la población con respecto a cómo llevar una mayor eficiencia a la gestión de organizaciones políticas, gubernamentales, estatales y de masas, cómo hacer que las escuelas y centros de formación constituyan un escenario imprescindible de este proceso, ¿Cómo garantizar la transparencia de la gestión pública online y el derecho al acceso a la información pública? ¿Cómo desarrollar el teletrabajo desde bases legales? ¿Cómo garantizar un mayor acceso nacional a la red de redes sin que este se convierta en un beneficio para los que tienen mejores posibilidades económicas?

Entre los principios fundamentales de la política, el documento compartido menciona puntos como “la defensa política y la ciberseguridad frente a las amenazas, los ataques y riesgos de todo tipo; la sostenibilidad y soberanía tecnológica; la preservación y el desarrollo del capital humano asociado a la actividad; la informatización en función de desarrollar y modernizar coherentemente todas las esferas de la sociedad y el apoyo a las prioridades del país, la integración de la investigación, desarrollo e innovación con la producción y comercialización de productos y servicios, así como la utilización y el acceso masivo de los ciudadanos a los servicios soportados sobre las TIC”.

El país ha pensado una estrategia que va, desde el desarrollo de la base material, a cuestiones como la ciberseguridad, la factibilidad económica, y hasta lo más subjetivo, que tiene que ver con las personas que participarán en este proceso. Y esta es una buena noticia.

El nuevo camino en el que camina Cuba propone el desarrollo de aplicaciones para la realización de trámites y comercio electrónico, servicios de información al ciudadano, informatización de las organizaciones políticas, sociales y del gobierno, el desarrollo de aplicaciones para la actividad financiera bancaria,  la actividad jurídica, sistema de portales de información y dirección del Gobierno, informatización de sectores productivos y sociales de alto interés, plataformas de educación e información en línea, sistema de información cultural y servicios de consultas mediante envío de mensajes cortos.

Para lograr la base tecnológica,  imprescindible para poder encaminar el resto de los objetivos, la política pretende conformar una red nacional de centros de datos, garantizar la expansión  de la infraestructura de telecomunicaciones que permita generalizar el uso de Internet; impulsar el despliegue de la banda ancha en el país e incrementar la comercialización de equipamiento informático con precios asequibles.

El tema de la ciberseguridad es uno de los principales ejes estratégicos en los que se deberá trabajar: ¿cómo garantizar que la población confíe en sistemas a desarrollar como los de comercio y gobierno electrónico?, ¿cómo asumir una cultura de la compra en línea o aprender a utilizar lo que estará al alcance de la mano de manera inteligente?

Con respecto al marco legal asociado a la actividad informática, se trabaja en tres puntos fundamentales: la actualización de la legislación penal y administrativa que cubre el espectro de delitos y violaciones cometidas en el ciberespacio, la conformación de un marco regulatorio para impulsar el comercio electrónico y todo lo concerniente a la propiedad intelectual y los derechos de autor.

En el terreno de la ciencia y la educación, ha estado sobre la mesa de debate la necesidad de perfeccionar un modelo de gestión que vincule centros de investigación con universidades y entidades productivas; así como la necesidad de actualizar los programas nacionales de educación para formar un ciudadano preparado para asimilar las TICs.

Pero es en este último punto donde quizás esté el mayor desafío de este proceso: garantizar esa imprescindible alfabetización del ser humano, una alfabetización que enseñe a la gente qué hacer con la tecnología más allá de saber manejarla eficientemente, cómo aprovecharla de un modo más inteligente.

Diría la profesora universitaria Milena Recio en su artículo titulado La hora de los desconectados: “Esta otra alfabetización —digital / informacional— que necesitamos, parece ser un asunto tan urgente como el del marabú. Resolver la infección de las tierras es condición para ofrecer alimento a los estómagos; desperezarse, ir en campaña hacia un modelo de sociedad sustentada en el valor del conocimiento nos daría ciertas garantías para un futuro en el que toda vocación no se reduzca al mero estómago”.

 

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